La otra Turquía
El mar Negro es la parte del país que no sale en las postales: llueve, todo es verde, el té crece en terrazas hasta el mar y la gente habla más rápido. Trabzon, la antigua Trebisonda, fue capital de un imperio bizantino propio durante dos siglos y puerto de la Ruta de la Seda; Marco Polo pasó por aquí.
Se viene por el monasterio de Sümela, pero se descubre que lo mejor son las montañas de detrás.
Qué ver
Monasterio de Sümela
Fundado en el siglo IV, cuelga de un acantilado a 300 metros sobre el valle de Altındere, con la niebla subiendo por la mañana. Las iglesias rupestres están cubiertas de frescos, muchos dañados, todos impresionantes, y la subida a pie por el bosque forma parte de la visita. Es uno de los lugares más fotografiados de Turquía y merece cada foto.
Santa Sofía de Trabzon
Una iglesia bizantina del siglo XIII a orillas del mar, con frescos de los Comnenos y un campanario aparte; hoy funciona como mezquita y se visita fuera de las horas de oración.
La casa de Atatürk y el casco antiguo
La mansión de estilo crimeo donde Atatürk se alojó en sus visitas, con jardín, y el bazar de Trabzon con sus tiendas de «hamsi» en conserva, cobre y pañuelos de Trabzon.
Uzungöl y las mesetas
Un lago entre montañas a 1.100 metros, con su mezquita de madera reflejada en el agua y los picos de Kaçkar detrás. Más allá, las «yayla» —mesetas de verano— de Ayder y Pokut, con casas de madera, niebla y termas.
Cuándo ir
De junio a septiembre, con las mesetas abiertas y la nieve fuera de los pasos. Llueve todo el año: es lo que hace verde el paisaje. Mayo y octubre son bonitos pero húmedos.
Cómo llegar
El aeropuerto de Trabzon tiene vuelos directos desde Estambul (hora y cuarenta). Sümela queda a 45 kilómetros y Uzungöl a 100; para las mesetas hace falta vehículo con conductor que conozca las pistas.
Qué comer
«Hamsi» —la anchoa del mar Negro— en todas sus formas, «kuymak» (una fondue de harina de maíz y queso), «pide» de Trabzon con mantequilla y huevo, «karalahana çorbası» (sopa de col negra) y té de Rize, que es el de todo el país pero aquí es de aquí.
Cómo encajarlo
Tres días desde Estambul en avión: uno para Sümela y la ciudad, uno para Uzungöl y uno para las mesetas. Es la escapada ideal de julio y agosto, cuando el resto del país arde.