La capital que se hizo a propósito
Cuando Atatürk eligió Ankara como capital en 1923, era una ciudad de veinte mil habitantes en medio de la meseta. Hoy tiene más de cinco millones y sigue siendo lo contrario de Estambul: ordenada, administrativa, con avenidas anchas y sin mar. No es una ciudad que enamore a primera vista, y por eso muchos viajeros la saltan.
Merece dos días por dos razones muy concretas: aquí está el mausoleo que explica la Turquía moderna, y aquí está el museo que explica los diez mil años anteriores.
Qué ver
Anıtkabir, el mausoleo de Atatürk
Es mucho más que una tumba: es el lugar donde el país se mira a sí mismo. Se accede por una avenida de leones hititas hasta una explanada enorme, con el cambio de guardia cada hora y el mausoleo al fondo. Dentro está el museo de la Guerra de Independencia, con los objetos personales de Atatürk, sus libros anotados y los dioramas de las batallas. Vaya con tiempo y, si puede, un día entre semana por la mañana.
Museo de las Civilizaciones de Anatolia
Instalado en un caravasar otomano del siglo XV, es probablemente el mejor museo arqueológico de Turquía y uno de los mejores del mundo en su especialidad. Recorre en orden el Paleolítico, Çatalhöyük, los hititas, los frigios, los urartios y Roma. Las salas hititas —los relieves de Karkemish, los leones de piedra, las tablillas cuneiformes de Hattuşa— son únicas: no hay otro sitio donde se vea así ese imperio. La tarifa oficial de 2027 lo deja en trece euros, una de las mejores relaciones calidad-precio del país.
La ciudadela (Ankara Kalesi)
El casco antiguo, sobre una colina, con murallas bizantinas levantadas con piedras romanas reaprovechadas. Dentro quedan casas otomanas de madera, talleres, tiendas de especias y algunas de las mejores terrazas de la ciudad. Es el único trozo de Ankara donde se camina sin prisa.
Templo de Augusto y baños romanos
Junto a la mezquita de Hacı Bayram está el templo donde se conserva la copia más completa del Res Gestae, el testamento político de Augusto grabado en piedra. A diez minutos, las termas romanas del siglo III, con el hipocausto a la vista.
Excursiones: Gordion y Hattuşa
A una hora está Gordion, la capital de los frigios: allí se ata el nudo gordiano que cortó Alejandro y allí está el túmulo del rey Midas, en el que se entra por un túnel hasta la cámara funeraria de madera mejor conservada del mundo. A tres horas al este, Hattuşa fue la capital del Imperio hitita, con murallas de seis kilómetros, la Puerta de los Leones y el santuario rupestre de Yazılıkaya. Las dos son visitas de día completo desde Ankara.
Cuándo ir
Primavera y otoño. Ankara está a 900 metros de altitud y en la meseta: el invierno es frío de verdad, con nieve, y el verano seco y caluroso. En abril-mayo y septiembre-octubre el clima es perfecto para caminar.
Cómo llegar
El tren de alta velocidad desde Estambul tarda cuatro horas y media y llega al centro; el avión, una hora más el trayecto de aeropuertos. Si el viaje sigue hacia Capadocia, Ankara queda de camino: tres horas por autopista.
Qué comer
La cocina de Ankara es de meseta: Ankara tava (cordero con arroz al horno), döner de calidad, simit recién hecho y, en los alrededores de la ciudadela, restaurantes de kebab en casas antiguas. Para el postre, el baklava de la ciudad, algo menos dulce que el del sur.
Cuántos días
Dos días completos para la ciudad. Si le interesa el mundo hitita, sume un tercero para Hattuşa: es de los sitios que más impresionan a quien llega sin saber nada de ellos.