La ciudad que se come
Gaziantep es la ciudad más grande del sureste y la que mejor come del país, y lo dice la UNESCO, que la incluyó en su red de Ciudades Creativas de la Gastronomía. Pero además tiene el museo de mosaicos más grande del mundo, un casco antiguo de piedra caliza con caravasares y una historia que va de los hititas a los cruzados.
Aquí se viene a ver un museo por la mañana y a comer el resto del día. En ese orden.
Qué ver
Museo de Mosaicos de Zeugma
Zeugma era una ciudad romana a orillas del Éufrates cuyas villas quedaron bajo las aguas de una presa en el año 2000. Antes de que subiera el agua se rescataron los mosaicos, y hoy llenan un museo de 30.000 metros cuadrados: escenas de Dioniso, de Aquiles, de Poseidón, y la «Gitana», una mirada de dos mil años que se ha convertido en el símbolo de la ciudad. Es uno de los tres grandes museos de Turquía.
El castillo y Bey Mahallesi
El castillo, sobre un túmulo en el centro, guarda el museo de la defensa de 1921 que dio a la ciudad el título de «Gazi». Debajo, el barrio de Bey Mahallesi conserva las casas de patio de piedra, muchas convertidas en cafés y museos pequeños: el de la cocina, el del juego, el de la ciudad.
El bazar
Los talleres de cobre golpean desde primera hora en el Bakırcılar Çarşısı; al lado, los caravasares otomanos —Zincirli Bedesten, Kemikli Bedesten— venden pistacho, pimiento seco, «sumak» y cuero. Es un bazar de trabajo, no de recuerdos.
Rumkale y el Éufrates
A una hora, una fortaleza sobre un meandro del Éufrates, ligada a san Juan y a los patriarcas armenios, que se visita en barco desde Halfeti, el pueblo medio sumergido de las rosas negras.
Cuándo ir
De marzo a mayo y de septiembre a noviembre. El verano pasa de los cuarenta grados. En septiembre es la cosecha del pistacho y la ciudad huele a tostado.
Cómo llegar
Vuelos directos desde Estambul (hora y media) y Ankara. Por carretera, Şanlıurfa queda a dos horas y media, Hatay a dos y media y Adana a tres.
Qué comer
El baklava de Antep, con pistacho de la tierra y mantequilla clarificada, en las casas históricas de la ciudad; el «beyran», sopa de cordero que se desayuna; «Ali Nazik», kebab sobre puré de berenjena ahumada con yogur; «lahmacun» de Antep; «yuvalama» en fiestas; y el «katmer» de pistacho recién hecho para desayunar. Deje sitio: siempre hay un plato más.
Cómo encajarlo
Dos días completos. Es la puerta de entrada más cómoda a la ruta del sureste —Urfa, Nemrut, Mardin— y la ciudad donde conviene empezar, porque después de comer aquí todo lo demás se compara.