Más que playa
Antalya tiene fama de destino de sol y todo incluido, y esa fama esconde lo mejor que tiene: en cien kilómetros de costa hay tres ciudades romanas de primera fila, un casco antiguo otomano con puerto propio y uno de los dos mejores museos arqueológicos del país. Se puede pasar una semana aquí sin pisar la piscina del hotel.
La ciudad se asoma al Mediterráneo desde un acantilado, con las montañas del Tauro nevadas al fondo hasta bien entrada la primavera. Esa combinación —mar, ruinas y montaña a media hora— es lo que la hace distinta del resto de la costa turca.
Qué ver
Kaleiçi, el casco antiguo
El barrio dentro de las murallas: calles estrechas de casas otomanas de madera, buganvillas, el minarete acanalado de Yivli, la puerta de Adriano —levantada en el año 130 para la visita del emperador— y un puerto pequeño al pie del acantilado desde el que salen los barcos. Muchas de esas casas son hoy hoteles boutique, y dormir en una de ellas cambia la experiencia de la ciudad.
Museo Arqueológico de Antalya
Uno de los grandes de Turquía. Reúne lo encontrado en Perge, Aspendos y Side: la galería de los dioses, los sarcófagos romanos, los retratos imperiales y la sala de Perge, con esculturas que están entre las mejores del mundo romano. Dos horas bien empleadas antes o después de ver los yacimientos, porque lo que falta allí está aquí.
Perge
A veinte kilómetros. Se entra por la puerta helenística de las dos torres redondas y se recorre la calle columnada con su canal de agua en el centro, las termas, el ágora y el estadio. Es una ciudad que se lee entera: se entiende dónde vivía la gente, por dónde corría el agua y cómo se organizaba el comercio.
Aspendos
El teatro romano mejor conservado del Mediterráneo, construido en el siglo II por el arquitecto Zenón. Tiene aforo para 15.000 personas, la escena intacta y una acústica que sigue funcionando: desde la última fila se oye una moneda caer en el centro. Todavía se usa para ópera y conciertos en verano.
Side
Un pueblo construido dentro de una ciudad antigua: las columnas del templo de Apolo están al borde del mar, con el atardecer justo detrás, y el teatro y el ágora quedan entre las casas y las tiendas. Es la parada con más encanto de la costa, y también la más concurrida: vaya temprano o a última hora.
Cuándo ir
De abril a junio y de septiembre a octubre. En esos meses se puede combinar baño y ruinas sin sufrir el calor; en julio y agosto los yacimientos, que no tienen sombra, se hacen duros a mediodía. El invierno es suave —quince grados de media— y bueno para visitar sin colas, aunque el mar ya no acompaña.
Cómo llegar
El aeropuerto de Antalya es el segundo de Turquía en tráfico, con vuelos directos desde Estambul cada hora y desde muchas ciudades europeas en temporada. Desde el aeropuerto al centro hay veinte minutos. Para los yacimientos hace falta coche o tour: el transporte público no llega bien a Aspendos ni a Perge.
Qué comer
Pescado en el puerto de Kaleiçi o en los pueblos de la costa, piyaz de Antalya —una ensalada de alubias con tahini que aquí es plato principal—, şiş köfte y, de postre, tahinli piyaz o helado de Kahramanmaraş. En los pueblos de montaña, trucha a la brasa junto al río.
Cómo encajarlo
Con tres días se ve la ciudad, el museo y los tres yacimientos. Antalya funciona muy bien como final de una ruta que venga de Capadocia por Konya, o como principio de la costa licia hacia Kaş y Fethiye.