Las murallas de Constantinopla, o murallas de Teodosio, cierran la península histórica de Estambul de mar a mar: seis kilómetros y medio desde el mar de Mármara hasta el Cuerno de Oro. Durante mil años fueron la mejor fortificación del mundo; solo cayeron dos veces, ante los cruzados en 1204 por el lado del agua, y ante Mehmed II en 1453.
Son Patrimonio de la Humanidad, se ven gratis y explican mejor que ningún museo por qué esta ciudad duró tanto. No hace falta recorrerlas enteras: con un tramo bien elegido y la historia bien contada, en media hora se entiende todo.
Un poco de historia
Las levantó el emperador Teodosio II a principios del siglo V, cuando la ciudad ya se había quedado pequeña dentro de la muralla de Constantino. El sistema era triple: un foso, una muralla exterior baja y una muralla interior de unos doce metros con 96 torres. Un terremoto las derribó en el 447 y los ciudadanos las reconstruyeron en pocos meses ante la llegada de Atila.
Resistieron a ávaros, árabes, búlgaros y rusos. En 1453 Mehmed II las batió durante semanas con cañones enormes, uno de ellos fundido por un ingeniero húngaro, y entró por el tramo más bajo, en el valle del Lycus. Después, los otomanos mantuvieron las murallas hasta que perdieron sentido, y en el siglo XX se restauraron tramos con criterios discutidos.
Qué ver en las murallas de Teodosio
Yedikule, la fortaleza de las Siete Torres
En el extremo sur, junto al mar de Mármara. Mehmed II añadió tres torres a las cuatro bizantinas de la Puerta Dorada, la entrada triunfal de los emperadores, y creó una fortaleza que fue tesoro y prisión; aquí murió el sultán Osman II en 1622. Se puede pasear por su interior y subir a las murallas cuando está abierta.
La Puerta Dorada
Los emperadores entraban por ella tras sus victorias, entre estatuas y elefantes de bronce. Hoy está tapiada dentro de Yedikule, pero el mármol blanco de los arcos se distingue bien desde fuera.
El valle del Lycus y la puerta del Cañón
Entre las puertas de Topkapı (Top Kapı, la del Cañón, que no es el palacio) y Edirnekapı, el tramo por donde cayó la ciudad. Junto a la avenida moderna hay un panel y las torres reconstruidas dan idea de la escala. En Edirnekapı, un pequeño monumento recuerda el punto por donde entró Mehmed II a caballo.
Edirnekapı y la iglesia de Chora
El punto más alto de la ciudad antigua. Desde el parque junto a la puerta se recorre un tramo restaurado, y a cien metros está la iglesia de Chora, con los mejores mosaicos bizantinos de Estambul. Es la combinación que hago siempre.
El palacio del Porfirogéneta y el Cuerno de Oro
Cerca del extremo norte, el Tekfur Sarayı, el único palacio bizantino en pie, restaurado y con museo de azulejos; y las murallas de Blaquernas, más tardías, que bajan hasta el Cuerno de Oro y el barrio de Balat.
Consejos para la visita
Media hora para un tramo; dos horas si se combina con Chora y Balat. Los tramos restaurados tienen escaleras sin barandilla en algunos puntos: cuidado con niños.
- Ve por la mañana; los parques junto a las puertas son lugares de vecinos, tranquilos de día.
- No subas a los tramos en ruina sin acondicionar; los restaurados de Edirnekapı, Topkapı y Yedikule bastan.
- Lleva calzado cerrado: el suelo de las torres es irregular.
Entradas y precio
El recorrido exterior es gratuito, igual que los parques y los tramos restaurados. Yedikule puede tener entrada o estar en obras según la temporada; lo compruebo antes de ir. En nuestros tours no hay que gestionar nada.
Cómo llegar y dónde está
Recorren el límite oeste de la península. Yedikule tiene estación de tren de cercanías (Marmaray) con su nombre; Edirnekapı y Topkapı se alcanzan en autobús desde Eminönü o en unos 20 minutos de taxi desde Sultanahmet.
Cómo lo visitamos en nuestros tours
Empiezan la mañana del tour de Balat y Fener, con Chora, y las contamos en los programas largos como Estambul a Fondo. Para entender lo que pasó en 1453, lee antes la historia de Estambul.
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