Selçuk es el pueblo al lado de Éfeso y en su colina de Ayasuluk hay dos lugares que muchos tours dejan fuera: la basílica de San Juan, construida por Justiniano sobre la tumba del evangelista, y, a sus pies, la columna solitaria del Templo de Artemisa, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo. Con la mezquita de Isa Bey entre ambos, es la otra mitad de la visita a Éfeso, en una hora.
Para los viajes con interés religioso son paradas obligadas; para los demás, son el sitio donde se entiende que Éfeso no terminó con Roma.
Un poco de historia
Según la tradición, Juan, el discípulo amado, vivió sus últimos años en Éfeso, escribió aquí su Evangelio y fue enterrado en la colina de Ayasuluk. Sobre su tumba hubo una capilla y después una iglesia; en el siglo VI Justiniano levantó una basílica enorme con seis cúpulas, del tamaño de Santa Sofía en planta, que fue el gran centro de peregrinación de Asia Menor hasta que los terremotos y las invasiones la arruinaron.
El Templo de Artemisa era más antiguo: el santuario de la diosa madre de Anatolia se reconstruyó en mármol en el siglo VI a.C., con 127 columnas de casi 20 metros, cuatro veces el Partenón, y se rehízo tras un incendio en el 356 a.C. Fue destruido por los godos en el siglo III y sus piedras acabaron en la basílica, en la mezquita y en Santa Sofía. La mezquita de Isa Bey, de 1375, se construyó con columnas de Éfeso y del templo.
Qué ver en Selçuk
La Puerta de la Persecución y las murallas
Se entra a la basílica por una puerta bizantina con relieves reutilizados, dentro de una muralla que rodea la colina, con la fortaleza selyúcida en lo alto.
La basílica de San Juan
Quedan las columnas, los muros hasta la altura de los capiteles y el trazado completo de cruz, en parte restaurado. En el centro, bajo cuatro columnas, la tumba de Juan, marcada con una losa. A un lado, el baptisterio con su piscina en forma de cruz y la sala del tesoro con restos de frescos.
Las vistas desde la colina
Desde la basílica se ve la llanura hasta el mar, la mezquita de Isa Bey debajo, el templo de Artemisa en su charca y, al fondo, la colina de Éfeso. Es el mejor sitio para entender la geografía de la ciudad y cómo el limo alejó el mar.
La mezquita de Isa Bey
Bajando por la ladera, una mezquita de 1375 con un patio de columnas romanas, portada de mármol y dos estilos que anuncian la arquitectura otomana. Entrada libre, con las normas habituales de vestimenta.
El Templo de Artemisa
En un campo junto a la carretera, una columna reconstruida con tambores de las excavaciones, a menudo con un nido de cigüeñas encima, rodeada de agua y de ranas en primavera. No hay nada más, y precisamente por eso impresiona: aquí estuvo una de las Siete Maravillas.
Consejos para la visita
Tres cuartos de hora en la basílica y diez minutos en el templo. La subida a la basílica es una cuesta corta y las ruinas tienen escalones irregulares.
- Sombrero y agua: la colina no tiene sombra.
- Al templo se llega andando desde la basílica en diez minutos, o se ve desde la carretera de camino a Éfeso.
- Combina las tres visitas con el Museo Arqueológico de Éfeso, en el centro del pueblo, y con un almuerzo en Selçuk.
Entradas y precio
La basílica de San Juan cuesta 7 euros en la tarifa oficial de 2027. El Templo de Artemisa y la mezquita de Isa Bey son gratuitos. En nuestros tours las entradas van incluidas o las gestiona el guía.
Cómo llegar y dónde está
La colina de Ayasuluk está en el centro de Selçuk, a cinco minutos a pie de la estación de tren y del museo. El Templo de Artemisa está a un kilómetro, en la carretera hacia Éfeso. Desde Kuşadası son 20 minutos en coche.
Cómo lo visitamos en nuestros tours
Son paradas del día de Éfeso en Turquía Bíblica y Espiritual, junto con la Casa de la Virgen María, y de los tours privados de Éfeso con día completo. Para el yacimiento, Éfeso: historia y visitas.
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