La repostería turca es una de las más ricas y antiguas del mundo. Con influencias árabes, persas, bizantinas y de Asia Central, los dulces turcos son una parte esencial de la cultura del país. Desde el imperial baklava hasta los humildes lokum, cada postre cuenta una historia de siglos.
Baklava: El rey de los postres turcos
El baklava es, sin discusión, el postre turco más famoso del mundo. Capas finísimas de masa filo (yufka), rellenas de pistachos triturados (o nueces, según la región) y bañadas en almíbar o miel.
El secreto está en la masa: un buen maestro baklavero puede estirar cada lámina hasta que sea transparente. Se necesitan entre 30 y 40 capas para un baklava perfecto.
Variedades
- Fıstıklı baklava: Con pistacho de Gaziantep. Es el más apreciado y caro.
- Cevizli baklava: Con nuez, más común en el oeste de Turquía.
- Şöbiyet: Baklava con relleno de crema, pistacho y canela. Una versión más suave.
- Sütlü Nuriye: Versión ligera bañada en leche en lugar de almíbar. Menos dulce y más refrescante.
Las mejores baklaverías
- Karaköy Güllüoğlu (Estambul): La más famosa de la ciudad, con baklava de pistacho impecable.
- İmam Çağdaş (Gaziantep): Considerada la mejor baklavería del mundo. Si visitas el sureste, es parada obligatoria.
Lokum (Delicias Turcas / Turkish Delight)
El lokum es probablemente el dulce turco más conocido internacionalmente. Cubos blandos y gelatinosos de almidón y azúcar, aromatizados con agua de rosas, limón, menta o frutos secos. Espolvoreados con azúcar glas o coco rallado.
Los mejores lokum llevan doble pistacho (pistacho dentro y trocitos por fuera) y se compran en tiendas especializadas como Ali Muhiddin Hacı Bekir en Estambul, la confitería más antigua de la ciudad (desde 1777).
Künefe: El postre más espectacular
El künefe es originario del sureste de Turquía (Hatay). Queso fresco desmenuzado entre dos capas de kadayıf (cabello de ángel o fideos finos), horneado hasta que el exterior está crujiente y dorado, y el queso del interior se derrite. Se sirve caliente, bañado en almíbar ligero y espolvoreado con pistacho.
Es un contraste adictivo de texturas y sabores: crujiente, cremoso, dulce y ligeramente salado. Se come principalmente como postre de cena.
Más postres turcos imprescindibles
- Sütlaç: Arroz con leche horneado, con la superficie caramelizada. Se sirve frío y es uno de los postres más populares de los restaurantes turcos.
- Kazandibi: Pudín de leche con la base ligeramente quemada (le da un sabor ahumado sutil). Típico de Estambul.
- Tavuk Göğsü: El postre más sorprendente: un pudín de leche hecho con pechuga de pollo deshilachada. La carne es indetectable y la textura es cremosa y delicada.
- Aşure (Pudín de Noé): Mezcla de trigo, garbanzos, frutas secas, granada y nueces. Según la tradición, Noé lo preparó con lo que quedaba en el arca. Se comparte con vecinos y amigos.
- Dondurma: Helado turco elástico de Kahramanmaraş, hecho con leche de cabra y salep. El de pistacho y el de mástiga (resina de lentisco) son únicos en el mundo.
Consejos para disfrutar los dulces turcos
- Los turcos toman los postres con çay (té turco). El amargor del té equilibra la dulzura.
- Compra lokum y baklava en tiendas especializadas, no en puestos turísticos del Gran Bazar donde suelen ser de menor calidad.
- El baklava se conserva bien varios días y es un excelente souvenir.
- Prueba el künefe caliente, recién salido del horno. Frío pierde toda la magia.